Publicado el marzo 15, 2024

Dejar los sulfatos no es cambiar de champú, es reiniciar por completo el ecosistema de tu cabello para eliminar el encrespamiento desde la raíz.

  • Los champús con sulfatos actúan como un detergente agresivo que elimina los aceites naturales, provocando un ciclo de sequedad y frizz.
  • El éxito del cambio depende de eliminar también las siliconas, que solo los sulfatos pueden arrastrar, y adaptar tu rutina al agua de tu ciudad.

Recomendación: Empieza con un último lavado clarificante (con sulfatos, sin siliconas) y comprométete con un método de lavado suave durante al menos cuatro semanas para ver la transformación.

Luchas a diario contra el encrespamiento. Has probado mascarillas carísimas, aceites exóticos y protectores térmicos con promesas milagrosas, pero tu pelo rizado u ondulado sigue rebelde, seco y sin definición. Sientes que es una batalla perdida. Te preguntas qué estás haciendo mal, cuando en realidad la respuesta podría estar en el gesto más básico de tu rutina: el lavado. El problema no son tus rizos, sino la química agresiva de tu champú habitual.

La sabiduría popular nos dice que para un pelo limpio necesitamos mucha espuma, un aroma intenso y una sensación casi «chirriante» al tacto. Hemos asociado esa limpieza profunda con la salud capilar, sin darnos cuenta de que es precisamente esa agresividad la que sabotea nuestro cabello. Los agentes responsables de esa espuma, los sulfatos, son detergentes tan potentes que despojan al cuero cabelludo de su barrera lipídica natural, la misma que mantiene la hidratación y previene el frizz.

Pero si la solución fuera tan simple como comprar una botella que ponga «sin sulfatos», no existiría la comunidad Curly. La verdadera clave no reside en cambiar un producto, sino en adoptar un ecosistema de cuidado capilar holístico. Este artículo rompe con la idea de que los sulfatos son el único enemigo. Te guiaremos para que entiendas la relación tóxica entre sulfatos y siliconas, cómo el agua de tu ciudad en España (sea la dura de Valencia o la blanda de Madrid) impacta en tu rutina, y cómo elegir el método de lavado que de verdad necesita tu tipo de rizo.

Prepárate para un viaje que va más allá de la etiqueta de un producto. Vamos a deconstruir todo lo que creías saber sobre lavar tu pelo para que, por fin, puedas liberar el potencial real de tus ondas y rizos, transformando el encrespamiento en una definición espectacular y saludable.

Para navegar este nuevo universo del cuidado capilar, hemos estructurado esta guía en varios puntos clave. A continuación, encontrarás un resumen de los temas que vamos a tratar para que puedas dominar por completo el arte del lavado sin sulfatos.

¿Por qué tu champú tradicional actúa como un lavavajillas en tu cuero cabelludo?

Imagina que lavas un delicado jersey de cachemira con el detergente para fregar los platos. El resultado sería una prenda áspera, sin vida y completamente despojada de su suavidad natural. Pues bien, eso es exactamente lo que un champú con sulfatos le hace a tu cuero cabelludo y a tu fibra capilar. Los sulfatos, como el Sodium Lauryl Sulfate (SLS) o el Sodium Laureth Sulfate (SLES), son tensioactivos aniónicos increíblemente eficaces. Su misión es atraer la grasa y la suciedad para eliminarla con el aclarado, y lo hacen tan bien que no distinguen entre la suciedad acumulada y los aceites naturales esenciales que tu cuero cabelludo produce para protegerse e hidratarse.

Este proceso de «arrastre» o stripping genera una reacción en cadena. Al sentirse desprotegido, el cuero cabelludo puede reaccionar de dos maneras: produciendo un exceso de sebo para compensar (lo que lleva a un pelo graso en la raíz y seco en las puntas) o resecándose por completo, lo que provoca picores, irritación y descamación. Para el cabello rizado, que ya es estructuralmente más seco que el liso, este efecto es devastador. La cutícula del pelo se abre, pierde la poca hidratación que tenía y el resultado es el temido encrespamiento o frizz.

La concentración de estos agentes puede ser sorprendentemente alta. Algunos estudios dermatológicos revelan que los champús comerciales pueden tener hasta un 40 % de su composición dedicada a estos detergentes. Aunque el precio de un champú sin sulfatos pueda parecer más elevado inicialmente, su formulación más concentrada y la menor frecuencia de lavado que promueven a menudo equilibran la balanza.

Este análisis muestra que, a largo plazo, la inversión en un champú de calidad puede ser similar, pero con beneficios incalculables para la salud de tu cabello.

Coste por lavado: Champú con sulfatos vs. sin sulfatos
Tipo de champú Precio medio Duración (pelo largo) Coste por lavado Frecuencia de lavado
Con sulfatos (supermercado) 3-5€ 1-2 meses 0,08-0,16€ Cada 2 días
Sin sulfatos concentrado 12-18€ 3-4 meses 0,15-0,20€ Cada 4-5 días

Abandonar los sulfatos no es una moda, es una decisión consciente para devolverle a tu cabello su equilibrio natural y decirle adiós de una vez por todas al encrespamiento incontrolable.

¿Cómo sobrevivir a las primeras semanas sin sulfatos cuando tu pelo parece sucio?

Has dado el paso: te despides de los sulfatos. Pero tras los primeros lavados, el pánico. Tu pelo no se siente limpio, parece pesado, incluso algo graso en las raíces. Bienvenida a la fase de transición. Este periodo, que puede durar de dos a cuatro semanas, es el proceso de «desintoxicación» de tu cuero cabelludo. Acostumbrado a la sobreproducción de sebo para defenderse de la agresión de los sulfatos, necesita tiempo para reajustar su producción natural de grasa. Es una fase crítica donde muchas personas abandonan, creyendo que el método «no les funciona».

La clave para superarla es la paciencia y la estrategia. No esperes resultados milagrosos de la noche a la mañana. Durante este tiempo, el cabello puede sentirse diferente, pero es una señal de que se está reequilibrando. Para disimular el aspecto de las raíces durante esta fase, los peinados de transición son tus mejores aliados. Recogidos altos, trenzas de raíz o el uso de pañuelos de seda no solo te ayudarán a verte bien, sino que protegerán tu cabello.

Peinados de transición para disimular raíces durante la fase de adaptación al método curly

Superar estas primeras semanas es más fácil con un plan claro. El clima y la humedad de tu zona en España juegan un papel crucial. No es lo mismo una transición en la seca meseta central que en la húmeda costa cantábrica. Aquí tienes un calendario de supervivencia adaptado a la geografía española:

  • Semana 1: Realiza tu último lavado clarificante. Usa un champú con sulfatos pero sin siliconas (los champús infantiles de supermercado suelen ser una buena opción económica en España) para arrastrar cualquier residuo acumulado.
  • Semana 2: Comienza con un champú low-poo suave. Si vives en zonas secas como la meseta central, aplica una mascarilla hidratante dos veces por semana para combatir la falta de humedad ambiental.
  • Semana 3: En la costa mediterránea, la humedad puede apelmazar el pelo. Usa productos más ligeros y aplica el acondicionador o leave-in solo de medios a puntas para evitar el efecto graso.
  • Semana 4: Ajusta la frecuencia de lavado según la respuesta de tu cabello. En la zona cantábrica, con alta humedad, puede que necesites reducir la cantidad de productos pesados para no saturar la fibra.

Al final de este proceso, tu cuero cabelludo habrá encontrado su nuevo equilibrio, y la recompensa será un cabello más sano, brillante y con unos rizos mucho más definidos y duraderos.

Low-poo vs Co-wash: ¿qué método de lavado le va mejor a tu tipo de rizo?

Una vez superada la transición, te enfrentas a una decisión clave en tu nuevo ecosistema capilar: ¿qué método de lavado es el ideal para ti? Las dos opciones principales son el Low-poo y el Co-wash. Entender sus diferencias es fundamental para no caer en el error de aplicar un método que no se ajusta a las necesidades de tu cabello, tu estilo de vida o incluso el lugar donde vives en España.

El Low-poo (contracción de «low shampoo») consiste en lavar el cabello con un champú formulado con agentes limpiadores muy suaves (tensioactivos no iónicos o anfóteros, como el Coco-Glucoside o la Cocamidopropyl Betaine) que no arrastran los aceites naturales. Generan poca espuma, pero limpian eficazmente el cuero cabelludo. Es el método ideal para cabellos finos, ondulados o con raíces que tienden a engrasarse, ya que proporciona una limpieza efectiva sin aportar peso.

Por otro lado, el Co-wash (contracción de «conditioner washing») implica lavar el cabello únicamente con un acondicionador específico para este fin. Estos acondicionadores contienen una mínima cantidad de agentes limpiadores y se basan en la emulsión y la fricción manual para eliminar la suciedad. Es un método ultra hidratante, perfecto para cabellos muy rizados, afros, secos o dañados por decoloraciones, ya que maximiza la hidratación desde el primer paso de la rutina.

La elección no es universal; depende de una calibración personal. Como explica la experta peluquera Olga G. San Barlomé, con 35 años de experiencia, la elección depende del tipo de rizo y la localización.

Mis clientas en Madrid con pelo fino prefieren low-poo, mientras que las de Barcelona con rizos más marcados obtienen mejores resultados con co-wash, especialmente usando productos como Shea Moisture o Cantu disponibles en España.

– Olga G. San Barlomé, peluquera experta

Escuchar a tu cabello es la regla de oro. Puede que incluso necesites alternar ambos métodos: un low-poo después de hacer deporte y un co-wash para los lavados más frecuentes durante la semana. La experimentación es tu mejor aliada para encontrar el equilibrio perfecto.

El riesgo de usar siliconas si ya no usas sulfatos para arrastrarlas

Aquí reside una de las claves más importantes y a menudo ignoradas del Método Curly: la relación inseparable entre los sulfatos y las siliconas. Las siliconas son polímeros sintéticos que se encuentran en la mayoría de acondicionadores, mascarillas y sérums convencionales. Actúan recubriendo la hebra capilar con una película plástica, lo que proporciona un efecto inmediato de suavidad, brillo y ausencia de enredos. Parecen la solución perfecta, pero es solo un espejismo.

Este recubrimiento es impermeable. Impide que la hidratación y los nutrientes de otros productos penetren en la fibra capilar. A largo plazo, el pelo se vuelve más seco y quebradizo por dentro, aunque por fuera parezca sano. Lo peor es que la mayoría de estas siliconas (como la Dimethicone o la Cyclopentasiloxane) no son solubles en agua. La única forma de eliminarlas eficazmente y evitar que se acumulen capa sobre capa es usando un agente de arrastre potente: un sulfato.

Este es el círculo vicioso del cuidado capilar tradicional: usas un champú con sulfatos que reseca tu pelo, luego aplicas un acondicionador con siliconas para que parezca suave y brillante, y en el siguiente lavado necesitas de nuevo los sulfatos para eliminar la silicona que has aplicado. Al pasarte a un champú sin sulfatos (low-poo) o a un co-wash, pero seguir usando productos con siliconas no solubles, estás sentenciando a tu cabello a una acumulación progresiva. El pelo se volverá cada vez más pesado, opaco, sin vida y el rizo perderá toda su definición.

Vista microscópica del cabello sano frente a un cabello con acumulación de siliconas que impiden la hidratación

Por eso, abandonar los sulfatos implica obligatoriamente abandonar las siliconas no solubles. Aprender a identificarlas en la lista de ingredientes (INCI) es una habilidad fundamental para cualquier persona que quiera recuperar la salud de sus rizos. Al principio puede parecer abrumador, pero con una guía práctica se convierte en un hábito sencillo.

Tu plan de acción: Identificar siliconas en el supermercado

  1. Busca las terminaciones clave: Revisa el INCI (lista de ingredientes) y desconfía de cualquier componente que termine en -cone, -conol, o -xane (ej: dimethicone, amodimethicone, cyclopentasiloxane).
  2. Audita tus marcas habituales: Productos de marcas de gran consumo en supermercados como Mercadona, Carrefour o tiendas como Primor a menudo contienen estas siliconas no solubles.
  3. Crea tu chuleta visual: Haz una foto al INCI de tus productos «aptos» y llévala en el móvil como referencia rápida cuando vayas a comprar.
  4. Prioriza marcas «limpias»: Apuesta por marcas españolas que se posicionan como libres de siliconas, como Freshly Cosmetics, Cocunat, Valquer o Dalire, para ir sobre seguro.
  5. Fíate de las etiquetas específicas: En caso de duda, busca productos que indiquen explícitamente «Apto para Método Curly», «Sin siliconas» o «No silicones» en su envase.

Romper este ciclo es el verdadero acto de liberación para tu cabello. Solo así podrá respirar, hidratarse correctamente y mostrar su patrón de rizo natural sin interferencias artificiales.

Cómo usar un cepillo masajeador de cuero cabelludo para limpiar mejor sin sulfatos

Al dejar los sulfatos, perdemos su potente (y agresiva) acción limpiadora. Los champús low-poo y los acondicionadores de co-wash limpian de una forma mucho más suave, por lo que la limpieza mecánica cobra una importancia fundamental. Aquí es donde entra en juego una herramienta sencilla pero revolucionaria: el cepillo masajeador de cuero cabelludo. Este pequeño accesorio de silicona se convertirá en tu mejor aliado para asegurar una limpieza profunda sin dañar tu piel.

Su función principal es ayudar a emulsionar el producto y a levantar la suciedad, la grasa y las células muertas del cuero cabelludo mediante una suave exfoliación. Usarlo es muy sencillo: una vez aplicado el champú low-poo o el acondicionador de co-wash, simplemente masajea todo el cuero cabelludo con el cepillo realizando movimientos circulares suaves durante un par de minutos. No es necesario aplicar fuerza; las cerdas de silicona están diseñadas para hacer el trabajo sin irritar.

Los beneficios van más allá de la simple limpieza. Este masaje estimula la microcirculación sanguínea en los folículos pilosos, lo que puede promover un crecimiento del cabello más fuerte y saludable, e incluso ayudar a reducir la caída estacional, un problema común en España durante el otoño. Los testimonios de usuarias en tiendas como Druni, donde estos masajeadores se venden desde 3,99€, confirman que su uso regular marca una gran diferencia. Los expertos del método curly recomiendan usar el masajeador durante 2 o 3 minutos de masaje para mejorar significativamente la emulsión del producto y la sensación de limpieza.

Al principio, puede que sientas que necesitas más producto para lograr la misma sensación de limpieza a la que estabas acostumbrada. El cepillo masajeador te ayuda a optimizar la cantidad de champú, ya que distribuye y activa la fórmula de manera mucho más eficiente. Es una pequeña inversión que potencia enormemente la eficacia de tu nueva rutina de lavado suave.

Integrar esta herramienta en cada lavado es un gesto simple que garantiza que tu cuero cabelludo quede perfectamente limpio, oxigenado y preparado para absorber los beneficios de los tratamientos posteriores.

SLS vs SLES: ¿cuál es la diferencia de agresividad para tu piel y ojos?

Dentro del mundo de los sulfatos, no todos son exactamente iguales, aunque su efecto de base sea similar. Los dos más comunes que encontrarás en las etiquetas de los champús son el Sodium Lauryl Sulfate (SLS) y el Sodium Laureth Sulfate (SLES). Conocer su diferencia te ayudará a entender por qué algunos champús tradicionales son más irritantes que otros y a valorar aún más el paso a las fórmulas sin sulfatos.

El SLS es el «hermano mayor» y más agresivo. Su molécula es muy pequeña, lo que le permite penetrar fácilmente en la piel, causando una mayor probabilidad de irritación, sequedad y reacción en cueros cabelludos sensibles. Es un detergente muy potente y barato, por lo que suele encontrarse en productos de gama baja o marcas blancas en los supermercados españoles. Su poder de limpieza es máximo, pero también lo es su potencial de arrastre de los aceites naturales.

El SLES, por otro lado, es una versión modificada del SLS a través de un proceso llamado etoxilación. Este proceso hace que su molécula sea más grande, lo que reduce su capacidad de penetrar en la piel y, por tanto, lo convierte en un agente ligeramente más suave y menos irritante para la piel y los ojos. Sigue siendo un sulfato potente, pero es mejor tolerado. Por esta razón, marcas de gama media-alta como L’Oréal o Pantene suelen optar por el SLES en sus formulaciones, buscando un equilibrio entre una limpieza efectiva, una espuma abundante y una menor agresividad.

Aunque el SLES sea menos irritante que el SLS, ambos siguen siendo detergentes demasiado fuertes para el delicado equilibrio del cabello rizado y el cuero cabelludo. La siguiente tabla resume sus principales diferencias en el contexto del mercado español.

Comparación SLS vs. SLES en champús españoles
Característica SLS (Sodium Lauryl Sulfate) SLES (Sodium Laureth Sulfate) Alternativas suaves
Poder limpiador Muy alto Alto Moderado
Irritación potencial Alta (0.1-10%) Moderada Baja
Presencia en España Champús baratos Gama media-alta Champús sin sulfatos
Espuma Abundante Abundante Moderada
Ejemplos Marcas blancas L’Oréal, Pantene Cocamidopropyl betaine

En definitiva, aunque exista una jerarquía de agresividad, la mejor opción para el cabello encrespado siempre será optar por formulaciones con tensioactivos verdaderamente suaves, que limpien respetando la integridad del cuero cabelludo y la fibra capilar.

¿Por qué el agua del grifo en Valencia o Barcelona reseca tu piel en 3 minutos?

Has eliminado los sulfatos y las siliconas, has elegido el método de lavado perfecto y usas un cepillo masajeador, pero tu pelo sigue sintiéndose áspero y sin brillo. ¿Qué está fallando en tu ecosistema capilar? Es hora de mirar más allá de los productos y analizar un factor ambiental clave: el agua de tu grifo. La dureza del agua, es decir, su concentración de minerales como el calcio y el magnesio, varía drásticamente en España y tiene un impacto directo y visible en tu cabello.

En zonas con agua muy dura, como la costa mediterránea (Valencia, Barcelona, Alicante, Murcia) o las Islas Baleares, los minerales del agua reaccionan con los productos capilares y se depositan sobre la fibra, creando una película mate que impide que el pelo brille. Esta acumulación mineral, conocida como build-up, hace que el cabello se sienta rígido, áspero y difícil de peinar. Además, interfiere con la capacidad de los acondicionadores para hidratar, dejando el pelo seco y propenso al encrespamiento. Según estudios del Instituto del Agua, algunas ciudades como Murcia, Almería y Alicante superan los 30-40 °F de dureza, un nivel considerado muy alto.

Por el contrario, en zonas con agua blanda, como Madrid, Galicia o gran parte de Castilla y León, el pelo tiende a responder mucho mejor a los productos. El agua blanda aclara los productos con facilidad, dejando el cabello más suelto y ligero. Sin embargo, puede hacer que el pelo muy fino se sienta algo lacio si se usan productos demasiado pesados.

Combatir los efectos del agua dura es posible con un arsenal específico. No puedes cambiar el agua de tu ciudad, pero sí puedes neutralizar sus efectos con estas estrategias adaptadas al mercado español:

  • Filtros de ducha: Instalar un filtro en la alcachofa de la ducha es la solución más eficaz. Modelos disponibles en tiendas como Leroy Merlin desde 15-30€ pueden reducir significativamente la cantidad de minerales.
  • Champús quelantes: Utiliza un champú clarificante suave con ingredientes quelantes (que «atrapan» los minerales), como el Disodium EDTA o el Citric Acid, una o dos veces al mes.
  • Aclarado final ácido: Un último aclarado con agua mineral o una solución de una cucharada de vinagre de manzana en un litro de agua ayuda a sellar la cutícula y a disolver parte de los depósitos minerales.
  • Barrera protectora: En zonas costeras, aplicar un aceite ligero o sérum antes del lavado puede crear una barrera que limite la deposición de minerales.

Al integrar la gestión del agua dura en tu rutina, estarás controlando uno de los últimos grandes obstáculos entre tú y un cabello rizado espectacularmente sano y brillante.

Puntos clave a recordar

  • Los sulfatos actúan como detergentes agresivos que eliminan los aceites naturales, siendo la causa principal del ciclo de sequedad y encrespamiento.
  • El éxito del método sin sulfatos depende de eliminar también las siliconas no solubles, ya que estas solo pueden ser arrastradas por los sulfatos y su acumulación apelmaza el rizo.
  • La dureza del agua en tu ciudad es un factor crucial: el agua dura de zonas como Valencia o Barcelona requiere rutinas específicas para evitar la acumulación de minerales.

¿Cómo sanar un cuero cabelludo con picores y descamación de forma definitiva?

A veces, el problema va más allá del encrespamiento. Picores constantes, una descamación que parece caspa pero no lo es, o placas rojas en el cuero cabelludo son señales de que algo más está ocurriendo. Estas afecciones, como la dermatitis seborreica o un cuero cabelludo simplemente sensible e irritado, pueden ser exacerbadas por los champús con sulfatos, pero no siempre desaparecen por completo al eliminarlos. Sanar un cuero cabelludo reactivo requiere un enfoque que combine la suavidad del método sin sulfatos con ingredientes activos específicos.

El primer paso es asegurarse de que la limpieza sea suave pero efectiva. El uso de un cepillo masajeador, como vimos anteriormente, es crucial para eliminar las escamas de forma mecánica sin agredir la piel. Además, es fundamental elegir un champú low-poo formulado específicamente para cuero cabelludo sensible, a menudo disponibles en farmacias y parafarmacias. Marcas españolas y europeas como Isdin, Ducray o La Roche-Posay ofrecen excelentes opciones que combinan agentes limpiadores suaves con activos calmantes y antifúngicos.

Según la Dra. Lorea Bagazgoitia, dermatóloga formada en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, el protocolo a seguir depende de la severidad del caso. Para brotes leves de dermatitis seborreica, recomienda el uso de champús de farmacia con ingredientes activos como el piritionato de zinc, el ketoconazol al 2% o la piroctona olamina. Estos componentes ayudan a controlar el hongo Malassezia furfur, a menudo implicado en la descamación. Para casos más severos o que no responden, es imprescindible la consulta con un dermatólogo, que podrá prescribir tratamientos con corticoides tópicos de baja potencia para calmar la inflamación.

Algunos remedios naturales también pueden ser de gran ayuda si se usan con precaución. Aceites esenciales como el del árbol de té, la lavanda o el romero tienen propiedades antifúngicas y antiinflamatorias demostradas. La forma más segura de usarlos es diluyendo 2 o 3 gotas en tu champú base o en un aceite portador como el de jojoba antes de aplicarlo. Puedes encontrarlos fácilmente en herbolarios españoles como Herbolario Navarro.

La salud de tu cabello empieza en la raíz. Si sufres de irritación, es prioritario abordar este problema para que tu melena pueda prosperar. Revisa las pautas para sanar un cuero cabelludo sensible de forma definitiva y no dudes en buscar ayuda profesional si es necesario.

Al combinar una rutina de lavado respetuosa con un tratamiento específico para tu cuero cabelludo, no solo aliviarás los síntomas molestos, sino que crearás la base perfecta para un cabello sano, fuerte y unos rizos definidos y sin encrespamiento.

Preguntas frecuentes sobre el método sin sulfatos y el cuidado del rizo

¿Qué es mejor para pelo fino y ondulado en Madrid?

Para pelo fino y ondulado en Madrid (agua blanda), el Low-poo funciona mejor porque limpia sin apelmazar. Los champús sin sulfatos proporcionan la limpieza necesaria sin el peso extra del co-wash.

¿Cómo afecta el agua dura de Valencia al método de lavado?

En Valencia y otras ciudades con agua muy dura, el Co-wash con productos quelantes es esencial para evitar la acumulación mineral. Se recomienda alternar con un champú clarificante mensual.

¿Influye mi estilo de vida en la elección del método?

Sí, definitivamente. Si haces deporte frecuente o usas casco de moto, el Low-poo semanal es mejor para una limpieza profunda. Para lavados frecuentes por polución en Madrid o Barcelona, el Co-wash es más suave.

¿Cuándo debo consultar a un dermatólogo en España?

Si los síntomas persisten más de 3 semanas con champús de tratamiento, o si aparecen placas rojas, sangrado o pérdida de cabello localizada. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recomienda una consulta médica ante la sospecha de dermatitis seborreica o psoriasis.

¿Qué aceites esenciales son seguros para el cuero cabelludo?

El árbol de té, la lavanda y el romero tienen propiedades antifúngicas comprobadas. Se deben diluir 2-3 gotas en un champú base o en un aceite portador como el de jojoba. Están disponibles en herbolarios españoles como Herbolario Navarro o La Botica de los Perfumes.

¿Los champús de farmacia sin sulfatos son efectivos para la descamación?

Sí, marcas como Instituto Español (línea Pieles Atópicas) o Clearé Institute ofrecen fórmulas sin sulfatos con ingredientes activos dermatológicos que tratan la descamación sin resecar, y están avaladas por dermatólogos españoles.

Escrito por Marc Torres, Estilista Capilar y Tricólogo certificado, propietario de un salón especializado en recuperación capilar y Método Curly en Barcelona. Con 14 años de experiencia, es experto en la química del cabello, coloración segura y tratamientos de reconstrucción para melenas dañadas.